En una era donde la música electrónica suele ir a la caza de nuevas tendencias, Simina Grigoriu destaca por tejer narrativas que se sienten atemporales y urgentes.

Simina Grigoriu con su último sencillo, “Temple Dancer”, una colaboración con la etérea Kelli Ali —vocalista, guitarrista, pintora británica y exlíder de Sneaker Pimps, pioneros del trip-hop—, Kuukou Records de Simina ofrece algo que trasciende la música de club habitual. Este tema no solo conmueve, sino que los domina, como si invocara un rito ancestral bajo vibrantes luces estroboscópicas.
Ali, cuya cautivadora voz ayudó a catapultar el trascendental álbum de Sneaker Pimps, Becoming X, a la historia del trip-hop de los 90 con éxitos como “6 Underground”, aporta una voz impregnada de décadas de mística underground. Desde que se separó de la banda, ha forjado una carrera en solitario que abarca la electrónica, el folk y los paisajes sonoros cinematográficos, con colaboraciones que van desde John Densmore de The Doors hasta Max Richter. Su enfoque multidisciplinar de la música y el arte impregna su obra de una inusual profundidad emocional y narrativa, algo palpable en “Temple Dancer”
