Ximena Sariñana y su noche Kamikaze

by FEDERICO FEDE AGUILERA

Por Federico Aguilera

Fotos : Chuy Pedraza

Ximena Sariñana regresó a Monterrey para presentar “Existencia Kamikaze”, proyecto que resume la madurez artística que ha construido a lo largo de dos décadas de carrera. El Show Center Complex se convirtió en un volcán emocional y desde los primeros minutos, quedó claro que la versatilidad sería la constante: folk, pop, rock y electrónica se entrelazaron en un concierto variado y sorprendente.

El concepto visual del show nació de la influencia del documental Fire of Love, que inspiró tanto el nombre del nuevo disco como su estética. En el escenario, una enorme manta con la portada del álbum y un juego de luces pulsante creaban una atmósfera que acompaño la velada musical.

Ximena y sus músicos irrumpieron en escena con overoles plateados, gorros rojos y tenis a juego, marcando el inicio de la noche con temas como “ALV” y “La vida no es fácil”. No tardó en llegar el primer guiño al pasado con “Cuento” y “Mañana No Es Hoy”, desatando las primeras ovaciones del público, que ya habían desenfundado su celular para grabar reels o historias para redes sociales.

Cambio de piel, cambio de energía

Ximena dejó atrás la parte superior del overol y apareció con una camisa roja de tirantes y un collar de perlas, mientras sus cinco músicos —cuatro hombres y una chica— demostraban precisión y soltura en cada cambio de género, enfundados con teclado, guitarra, bajo y batería.

El momento más guitarrero llegó con “Mediocre”, Sariñana lució chaquetín negro y botas vaqueras blancas. Durante toda la noche se mostró cercana y con intenciones de conectar: caminó de un extremo a otro del escenario, conversó con su público, hizo dinámicas y los puso a cantar a una sola voz.

Sobre el escenario esperaba un piano de cola para dar paso a “Temes”, una canción que aborda el miedo al fracaso y a la vulnerabilidad, ofreciendo una emotiva interpretación. Más adelante llegó el primer amago de despedida con “Líneas Paralelas”, una de las más coreadas de la noche.

Hubo momentos para compartir el escenario en un par de ocasiones primero con Méne y Nsqk y mas adelante con Ivana, los duetos son un sello característico en la carrera de Sariñana. Después de un breve encoré, Ximena volvió acompañada solo de su guitarrista, quien, con una acústica al cuello, regalaron el momento más íntimo de la velada con “Las Huellas” y una interpretación hipnotizante.

Colaboraciones, nostalgia y sorpresa

Hubo tiempo para un popurrí con algunas de sus colaboraciones: “Lucky (Suerte)”, “Aire Soy”, entre otras, hasta desembocar en “Pervert Pop Song”, donde Jonás y Rosso de Plastilina Mosh irrumpieron en el escenario, provocando una gran ovacion. Para el cierre, sono “Mis Sentimientos” de Los Ángeles Azules, poniendo a todo el recinto a bailar y cantar.

Con un show íntimo, explosivo y experimental, Ximena Sariñana dejó claro qué atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. No solo presentó un disco: erupcionó en una noche que su público no olvidará.

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